11 julio 2020

GUISO DE LENTEJAS

Un clásico argentino

Para los argentinos hay ciertos manjares culinarios que son sagrados, y que no están presentes en la cocina gourmet de los grandes chefs con estrellas Michelín.

Basta con citar el asado, el locro, las empanadas, los ravioles del domingo, la pizza media masa chorreando mozzarella, o las milanesas con papas fritas.

Y ahí está, peleando el ranking de los preferidos argentos, el famoso guiso de lentejas, que parece una comida casera sencilla, pero no lo es.

Un buen guiso de lentejas, requiere de muchos ingredientes, sabiamente combinados, y muchas horas de preparación. Y un gasto considerable en sus componentes…

Este guiso, como a mí me gusta prepararlo, requiere planificación previa, y un trabajo de elaboración minucioso que lleva más de una hora, y otra hora de cocción.

No es que a las 11 de la mañana decís, voy a hacer un guiso de lentejas, y al mediodía estás listo para almorzar.

Para los haters que estoy seguro que van a criticar esta receta, les aviso que el guiso de lentejas es como es. No pretendan convertir esto en una comida vegetariana ni dietética.

Este guiso lleva un montón de carne, panceta, chorizo y otras muchas cosas que lo convierten en una comida de alto poder calórico y tenor graso, ideal para días fríos de invierno.

Es así. Al que no le gusta, que no lo coma, o que se busque otra receta de comidas veganas, que hay muchas.

Lo otro que quiero decirles, es que van a necesitar acompañar este guiso con un buen vino que sea de su agrado, pero en la medida de lo posible logre un buen maridaje.

Si te gustan los vinos blancos, un Sauvignon Blanc, o de corte de cepas como Semillón, va bárbaro (Podés usar el mismo para la preparación).

Si en cambio te gustan los tintos, como a la mayoría de los argentinos, te recomendaría que busques vinos ligeros y frescos como un Malbec joven (sin crianza), que también puede incluir algún corte bivarietal con Syrah, Bonarda, Sangiovese, o Barbera.

Por último, quiero decirles que cuando se hace un guiso, se hace una olla grande. No se pueden hacer porciones pequeñas.

La buena noticia es que lo que sobra, lo enfriás lo más rápido posible, y lo podés freezar por varios días en un recipiente de vidrio con tapa o en un tupper para freezer.

Dicho esto, vamos a la receta…  Que la disfruten…!!

 

PASO 1: La planificación previa

Lo primero que hay que saber, es que el guiso de lentejas no se hace para hoy.

Tenés que pensar: “mañana voy a hacer guiso de lentejas”… y entonces planificar las compras de la verdulería y la carnicería, y a la noche, antes de irte a dormir, lavar las lentejas con la ayuda de un chino o un colador de pastas, y dejarlas en remojo toda la noche.

Para eso, en un bowl de vidrio grande y profundo, cubrís las lentejas con agua suficiente.

Tené en cuenta que van aumentar al doble de su tamaño, por lo que tenés que duplicar la cantidad de agua.

 

PASO 2: Las compras

Vas a necesitar ir al super, donde podés encontrar todo, o recorrer la verdulería, la carnicería y el almacén para proveerte de todos los elementos.

Esta es tu lista de compras. Anotalo todo y llévate la lista cuando va a comprar, porque de lo contrario, seguro que te vas a olvidar algo.

·         Almacén:

400 gr de lentejas

2 latas de tomates peritas pelados

250 cc de vino blanco

500 cc de caldo

c/n Aceite de oliva virgen extra

 

 

·         Vegetales:

2 dientes de ajo

1 cebolla

1 cebolla morada

2 cebollas de verdeo

1 puerro

2 ramas de apio

1 morrón rojo mediano

2 papas medianas

1 calabaza pequeña

2 zanahorias

2 choclos medianos

2 ramitas de perejil o cilantro

 

·         Carne y encurtidos:

600 gr de roast beef de ternera

1 chorizo colorado

100 gr de panceta ahumada

 

 

·         Condimentos y especias:

Sal

Pimienta

Laurel

Tomillo

Pimentón

Orégano

Ají molido

Comino

 

PASO 3: La preparación

El secreto de esta preparación, es ser ordenado y alistar todos los productos antes de empezar a cocinar, porque todos los ingredientes tienen tiempos de cocción diferentes, y hay un orden para incorporarlos.

Así es que lo primero que vamos a hacer es lavar bien y cortar todos los vegetales, después las carnes, y cuando tengamos todo listo, recién vamos a empezar a cocinar.

Primero picamos la cebolla, la cebolla morada, la cebolla de verdeo, el apio y el puerro, y el morrón. No hay que picarlos muy finos porque la cocción es prolongada y queremos que no se deshagan mucho.

Las hojas del puerro y las cebollas de verdeo, si están lindas y bien lavadas (ojo porque generalmente tienen tierra en el interior de las hojas), también las picamos, porque agregan sabor y textura.

Ponemos todos los vegetales que picamos en un bowl de vidrio o un plato bien hondo, y reservamos.

Ahora es el turno de las papas y las zanahorias. Primero las lavamos muy bien y las pelamos con la ayuda de un pela papas.

Las zanahorias las cortamos en rueditas como de 8 milímetros y luego cada ruedita por la mitad, o en 4 partes las más grandes. Separamos en un plato hondo y reservamos.

Las papas las cortamos en cubos de 1 x 1 centímetros y también las reservamos en un plato hondo separadas de las zanahorias.

Después de lavarla bien, vamos a sacar toda cáscara de la calabaza y a cortarla en rebanadas de 1 cm, y vamos a separar la mitad de las rebanadas más parejas y las vamos a terminar de cortar en cubos de 1 x 1 cm. Esa parte la reservamos en la misma fuente donde pusimos los cubos de papas.

La otra mitad de la calabaza la vamos a picar, o si lo preferís, también la podés rayar con un rallador grueso, y reservamos en otro plato hondo separado del resto.

A los choclos le vamos a retirar toda la chala y las barbas que hay entre los gramos, y después los vamos a lavar muy bien. Luego cortamos con una cuchilla grande y bien afilada en rueditas de no más de 3 ó 4 cm, y reservamos en un plato.

Por último, pelamos y picamos los dos dientes de ajo.

Cuando terminamos con todo, enjuagamos las lentejas una vez más en agua fría, y las ponemos a escurrir en un chino, o en un colador de pastas.

Ahora es el turno de los encurtidos y la carne.

Antes que nada vamos a lavar muy bien la tabla que usamos para cortar los vegetales para evitar la contaminación cruzada.

La panceta ahumada la vamos a cortar en cubitos de 5 milímetros, y al chorizo colorado le vamos a retirar toda la tripa, y a cortar en rodajitas de 5 milímetros y luego cada una por la mitad. Reservamos todo junto en plato.

En cuanto a la carne, a mi me gusta usar un buen roast beef de ternera, pero también podés usar nalga, falda, o la carnaza que prefieras. Si te gusta la carne de cerdo, podés reemplazar la mitad de la carne de res por un buen jamón de cerdo o un solomillo, que queda muy bien.

A la carne que hayas elegido, le eliminamos toda la grasa que tenga, y la vamos a cortar en bocaditos de 1,5 centímetros aproximadamente, y reservamos en un plato hondo separado.

Ya tenemos todo listo y separado. Podemos empezar a cocinar nuestro guiso.

 

PASO 4: La cocción:

Primero vamos a poner a fuego alto una olla anti adherente grande de 25 cm de diámetro por 15 o 20 cm de profundidad, con apenas un chorrito de aceite de oliva virgen extra, y vamos a poner a desgrasar la panceta y el chorizo.

Cuando vemos que la grasita de la panceta se empieza a poner transparente y a dorarse un poco, agregamos el ajo picado que teníamos reservado y removemos bien con una cuchara de madera.

Dejamos unos segundos que se mezclen los sabores, e inmediatamente agregamos los vegetales que habíamos picado, para que no se queme el ajo.

En este primer paso solo vamos a poner las cebollas, puerros, morrón y apio que teníamos reservados todos juntos.

Removemos bien con la cuchara de madera, y agregamos una pizca de sal para que los vegetales vayan soltando sus jugos.

Dejamos unos minutos que se vayan rehogando, y agregamos la carne cortada en cubos.

Dejamos el fuego alto por 5 minutos, para que se vaya evaporando el líquido que va a soltar la carne, hasta que veamos que pierde su color rojizo.

Ahora vamos a agregar el vino blanco para desgrasar. La acidez que aporta el vino neutraliza las grasas de los encurtidos y la carne.

Dejamos unos minutos que se evapore el alcohol del vino y se combinen los sabores y luego agregamos la mitad de la calabaza que habíamos picado. Con la cocción, esta calabaza se va a deshacer, aportando untuosidad al guiso.

Ahora es el momento de sazonar la base de nuestro guiso, siempre removiendo con la cuchara todo el fondo de la olla para que no se agarre.

Condimentamos con bastante comino y pimentón dulce, y agregamos tomillo, orégano, un par de hojitas de laurel y bastante ají molido que le va a aportar picante, y por último sazonamos con sal y pimienta a gusto.

Cuidado con la sal, porque no te olvides que ya le agregamos a los vegetales al principio de la preparación, y además la panceta es muy salada. Tenés que ir probando antes de agregar mucha sal.

Ahora revolvemos bien y agregamos los tomates peritas picados con todo su líquido, y una cucharadita de azúcar que le va a cortar la acidez al tomate.

También agregamos los choclos y la zanahoria, que es la que más tiempo tarda en cocinarse, y bajamos el fuego para que hierva suavemente.

Es el momento de dejar cocinar la preparación por 30 ó 40 minutos. Durante este tiempo será necesario remover bien el fondo de la olla cada 5 minutos para evitar que se agarre, e ir agregando caldo a medida que sea necesario.

Con ese tiempo de cocción, la carne se va a poner muy tierna y los sabores se van a integrar perfectamente.

Ahora vamos a agregar las papas cortadas en cubitos y 5 minutos después, incorporamos la otra mitad de la calabaza cortada en cubitos que teníamos reservada, y las lentejas escurridas.

Si hace falta vamos agregando más caldo hasta cubrir bien los ingredientes.

Dejamos cocinar a fuego lento unos 15 minutos más, siempre removiendo cada tanto con la cuchara de madera.

Luego apagamos el fuego, revolvemos bien y dejamos reposar unos 10 minutos con la olla tapada.

 

PASO 5: El emplatado

Ya está listo nuestro guiso de lentejas para revolver y servir.

Para la presentación vamos a usar unas cazuelas de barro, o unos platos hondos de cerámica, sirviendo una porción abundante del guiso y un choclo. Espolvoreamos con perejil o cilantro fresco picado, y decoramos con una ramita del mismo.

A disfrutar…!!!

Espero que les resulte la receta, y si la preparan, no dejen de contarme cómo les fue en los comentarios.


#OsoMasterChef


25 febrero 2020

CACTUS Y OTRAS SUCULENTAS #01






Introducción


Siempre me gustaron las plantas, y hace muchos años, cuando compré un departamento muy grande, con un balcón terraza gigante, lo primero que hice, fue diseñar y construir una serie de maceteros enormes de material en su contorno donde cultivaba unas plantas maravillosas.

Pero después de unos años, me tocó mudarme a un departamento mucho más pequeño e incrementar mis horarios de trabajo fuera de casa, por los que no contaba ni con el espacio, ni con el tiempo como para dedicarles a la jardinería.

Vivir en una ciudad como Buenos Aires, y particularmente si se trata de un edificio de departamentos, no es el ámbito ideal para el que quiera cultivar plantas.

Aun así, tengo unos lindos balcones muy luminosos y soleados por las mañanas, pero las pocas plantas que tuve nunca se desarrollaron por falta de cuidados, y la mayoría de ellas sucumbieron por la falta del riego necesario, ya que no podía dedicarles la atención que necesitaban.

Hace algunos años, una compañera de trabajo me regaló un cactus en una macetita pequeña y lo ubiqué en uno de mis balcones, en una parte muy luminosa, pero donde no le daba el sol directo durante el verano, y la plantita, a pesar de no recibir cuidados, no paraba de crecer, desarrollar hijuelos, y hasta el primer año me regaló una exótica flor de un amarillo muy intenso.

Ahí descubrí que este tipo de plantas era ideal para mí, ya que necesitaban pocos cuidados y poco riego, porque provienen de un hábitat muy hostil como son las zonas desérticas, donde no abunda la humedad.

Más adelante ocurrió que se vendía una propiedad de un familiar que en vida había sabido cultivar hermosas plantas en un patio hermoso, y nadie tenía espacio para ellas. Me ofrecieron llevarme las que quisiera, pero yo no quería volver a repetir mi fracaso como cuidador de plantas.

Pero en un rincón del patio descubrí que había una pequeña mesita con cinco o seis macetitas con cactus y otras plantas suculentas, y recordando mi experiencia previa con mi solitario cactus, pensé que serían ideales para mi balcón.

Me las llevé a todas, y a partir de allí comenzó mi pasión por estas bellas plantas, tan exóticas como nobles y resistentes.

Fue el inicio de un proceso que me llevó a formar una vasta colección de cactus y suculentas, y comencé a interiorizarme de todos los detalles para su cuidado y a dedicarles más tiempo a conocer sus secretos.

Por eso he tomado la decisión de escribir este post en mi Blog, para los que comparten el amor por estas plantas.


Amor a primera vista


Las plantas suculentas despiertan pasiones. Hay quienes las odian, y quienes las aman.

Entre los que las odian dicen que los cactus tienen espinas y no son amigables, que traen mala suerte, y les atribuyen un sinnúmero de culpas, claramente infundadas.

Pero también están los fanáticos, que les atribuyen beneficios saludables y capacidades energéticas especiales, y los coleccionistas que dedican sus días a cultivar estas plantas, y que les apasiona conocer los nombres en latín de cada una de las especies y variedades, y los que muestran su pasión y sus conocimientos escribiendo cientos de artículos, generando foros de discusión, y grabando videos tutoriales en You Tube, donde enseñan los cuidados que necesitan estas plantas, o simplemente mostrando sus exóticas colecciones.

Además de despertar pasiones, las suculentas nunca dejan de sorprendernos, con su infinita variedad de géneros y especies, que ofrecen una increíble cantidad de formas, texturas y colores.

Es difícil resistirse a la belleza de estas exóticas plantas, y de ahí su enorme valor ornamental, ofreciendo un sinfín de posibilidades a la hora de decorar un jardín, un patio, o como en mi caso, un simple balcón, pero también como plantas de interior, ya que se adaptan fácilmente a diferentes hábitats.

Lo cierto es que cuando las suculentas entran a nuestras casas, lo hacen para quedarse, y para sorprendernos día a día con su belleza.

Para los que amamos la naturaleza, cultivar una planta es una tarea muy gratificante, y también una eficaz terapia para mitigar nuestro habitual stress urbano.

Pero también debemos aprender a cuidarlas, y especialmente, a mantenerlas sanas. Hay que recordar que las plantas son seres vivos, y que cada una de ellas es única, y que al provenir de diferentes hábitats, necesitan recrear en parte, algunas de las condiciones ambientales de su origen.

Particularmente este segmento del mundo vegetal que denominamos como plantas suculentas, tiene algunas particularidades, que las diferencian del resto de las plantas de jardín que conocemos.

Por eso, si alguien quiere empezar a dedicarse a cultivar estas hermosas plantitas, tiene que aprender varias cosas antes de hacerlo, y para ellos es este artículo de mi blog.

Como dije antes, existen miles de artículos y videos donde se abordan estos temas, pero como buen docente que soy, he querido efectuar un resumen indispensable, con las cosas más importantes que deben conocer para cuidar y tener siempre bellas y sanas las plantas suculentas, y devolverles en parte, todas las satisfacciones que ellas nos brindan.


He decidido dividir este trabajo en seis artículos que tratan diferentes aspectos:

CACTUS Y SUCULENTAS # 01 – Introducción (este artículo)
CACTUS Y SUCULENTAS # 02 – Especies, familias y géneros
CACTUS Y SUCULENTAS # 03 – Condiciones ambientales
CACTUS Y SUCULENTAS # 04 – Mantenimiento y cuidados
CACTUS Y SUCULENTAS # 05 – Fertilización y control de plagas y enfermedades
CACTUS Y SUCULENTAS # 06 – Reproducción

Haciendo un click sobre el nombre de cada artículo, podrás acceder al mismo. No obstante recomiendo leerlos en orden, desde el primero hasta el último, para conocer bien, todos los detalles.

Bienvenidos a la sección de jardinería de mi blog, y más abajo pueden dejar sus comentarios o consultas.


CACTUS Y OTRAS SUCULENTAS # 02




Especies, familias y géneros


Las plantas suculentas o también llamadas Crasas -otro nombre muy utilizado para denominarlas-  son plantas capaces de almacenar savia (agua) en una parte carnosa que puede ser el tallo, la raíz o las hojas.

Estas plantas se han adaptado así, a condiciones de vida difíciles en su medio de origen y sobre todo a periodos de sequía prolongados, situación que deberemos intentar reproducir si queremos tenerlas hermosas.

También las espinas tienen su razón de ser. Son las hojas de la planta que han sido modificadas  para defenderse contra los animales herbívoros, y para evitar el exceso de transpiración que les haría perder el agua que necesitan conservar en su interior.


Variedades


Entre las plantas Crasas encontramos las Crasulas, las Echeverias, los Agaves, los Aloes, las Hawortias, por citar sólo las más corrientes de esta familia que reagrupa especies con formas y colores muy diferentes.

Estas Crasas tienen unas necesidades de riego más importantes que las cactáceas (más conocidas como cactus).

Entre las Cactáceas encontramos sobre todo los Cereus, los Echinocactus, los Achinocereus, los Epiphyllum, las Mamillarias, las Opuntias y las Rebutias.


Grupos, familias, géneros y especies


Antes que todo, debemos tener claro que las suculentas o Crasas son un grupo de plantas que incluye a la familia de las Cactáceas, es decir los cactus, que a su vez pertenecen a diversas especies.

Por este motivo podemos decir que todos los cactus son suculentas, pero no todas las suculentas son cactus.

Las miles de especies de Crasas se agrupan en géneros y luego estos géneros se ubican en alguna de las 9 familias que conforman el mundo suculento.

La mayoría pertenece a las familias de las Aizoáceas (Aizoaceae), las Cactáceas (Cactaceae), las Crasuláceas (Crassulaceae) y las Euphorbiáceas (Euphorbiaceae) con más de mil especies cada una.
 
Después siguen otras cinco familias que son Agavaceae, Apocynaceae, Asphodelaceae, Didiereaceae y Portulacaceae, con menor cantidad de especies cada una.

De todas las familias de suculentas, una sola, la Cactaceae engloba más de 1600 especies de cactus conocidos, entre ellos los géneros Cereus, Mammillaria y Parodia así como también los cactus epífitos como Rhipsalis.

Sobrevivientes de zonas asediadas por cambios climáticos extremos, estas plantas se vieron forzadas a modificar su morfología y fisiología para seguir viviendo, engrosando sus tejidos para acumular agua, cubriendo su epidermis con vellosidades o ceras, o transformando sus hojas en espinas para evitar deshidratarse. Son un ejemplo de fortaleza y tenacidad.

Por eso son capaces de habitar en terrenos áridos, secos y calurosos, donde ninguna otra planta podría sobrevivir.

Contrariamente a lo que ocurre con la mayor parte de las plantas, la fotosíntesis de los cactus, se produce de noche, para evitar abrir los poros durante el día, evitando perder el agua de su interior.


Los Cactus


Vamos a ver cómo son los cactus, que como ya dijimos, son un tipo especial de Crasas que pertenecen a la familia Cactaceae.

Para reconocerlos, tenemos que prestar atención a su estructura.

Partes de un cactus y sus características:

  • Areolas: Son yemas, generalmente de otro color, que sobresalen del tallo, y desde donde nacen las espinas, hojas, flores o frutos, y también los hijuelos.
  • Espinas: son hojas modificadas para evitar la pérdida de agua superficial, y como protección para evitar el ataque de animales.
  • Tallo: generalmente son engrosados y de color verde, modificados para acumular gran cantidad de agua en su interior. Algunos géneros forman costillas en el tallo, generalmente verticales, donde se agrupan las areolas con las espinas.
  • Flores: Algunas variedades de cactáceas dan flores bellísimas y solitarias. En general son hermafroditas. No todos los cactus florecen, algunos lo hacen una sola vez y otros a veces toman años en sacar una flor.
  • Frutos: algunos cactus dan frutos en forma de vainas, cápsulas o bolitas lisas y de colores fuertes, incluso algunos son comestibles como las tunas. No todas las especies dan frutos.


La forma de los tallos:


Existen tres tipos de tallos, por los que se hace una clasificación básica de los cactus:

  • Tallo cladodio: Son tallos gruesos pero aplanados, como si fuera una raqueta de tenis. Géneros como Opuntia o Nopal son buenos ejemplos.
  • Tallo columnar: tiene forma cilíndrica como una columna, y algunos pueden tener ramificaciones, desde la base, por la mitad del tallo, o en la punta superior del mismo, según las especies. En algunos casos, los tallos pueden ser colgantes, y a veces un poco más aplanados como el famoso cactus de navidad.
  • Tallo globular: Tiene forma redondeada, como una esfera ensanchada en los laterales como si fuera un barril, o con formas de pera. Aquí podemos encontrar géneros como los Equinocactus, los Melocactus y las Mammillarias.


Esta es una clasificación muy general, ya que existen más de 200 géneros de Cactáceas, y más 2,500 especies distintas, y si se añaden las variedades y los híbridos más conocidos, se puede llegar con facilidad a más de 10,000 formas diferentes.

Por su parte, las otras suculentas, que no son Cactáceas, suman aproximadamente unas 8,000 variedades más, con lo que si alguien quiere iniciar una colección, tiene mucho para elegir.


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Este trabajo está dividido en seis artículos que tratan diferentes aspectos:

CACTUS Y SUCULENTAS # 01 – Introducción (este artículo)
CACTUS Y SUCULENTAS # 02 – Especies, familias y géneros
CACTUS Y SUCULENTAS # 03 – Condiciones ambientales
CACTUS Y SUCULENTAS # 04 – Mantenimiento y cuidados
CACTUS Y SUCULENTAS # 05 – Fertilización y control de plagas y enfermedades
CACTUS Y SUCULENTAS # 06 – Reproducción

Haciendo un click sobre el nombre de cada artículo, podrás acceder al mismo. No obstante recomiendo leerlos en orden, desde el primero hasta el último, para conocer todos los detalles.

Más abajo pueden dejar sus comentarios o consultas.




CACTUS Y OTRAS SUCULENTAS # 03




Condiciones ambientales


Todos los biólogos coinciden en considerar la importancia de la interrelación entre la planta, el suelo y la atmósfera.

Las plantas, independientemente de la familia, género o especie a la que pertenecen, necesitan para crecer sanas, no solo un suelo o sustrato adecuado, sino también las condiciones climáticas y ambientales que recreen las condiciones de la zona de donde provienen.


La Luz


Las suculentas requieren mucha luz durante todo el año. Sin embargo se adaptan bien a condiciones de semi sombra, aunque a menudo se vuelven tiernas y estiradas por ello.

Hay que tener cuidado de no cambiar una planta que ha crecido en semi sombra, y ponerla al sol directo porque se pueden producir quemaduras.

En general, no es bueno exponerlos durante muchas horas al sol directo durante el verano, porque esto las estresa.

El estrés, suele cambiar el color de las plantas, y en algunos casos, se busca intencionalmente este efecto, pero hay que saber con qué especies hacerlo, y en qué momento.

Si se crían como plantas de interior, hay que ubicar las suculentas cerca de una ventana orientada al este o al noreste que aporte buena luz y buena ventilación.

Son plantas que soportan la temperatura de nuestros interiores, pero prefieren pasar el invierno en una habitación fresca y ventilada, y siempre con buena luz.

Como en todos los casos, es bueno averiguar el lugar de donde proviene cada variedad, para tratar de recrear su hábitat natural.

Si tenemos esta información, podremos proveerles las condiciones para que puedan crecer y desarrollarse plenamente como lo harían en el sitio en donde crecen originariamente.

La mayoría de las suculentas son nativas de zonas en donde el sol brilla en todo su esplendor, las lluvias son escasas o nulas y las temperaturas altas durante el día y bajas durante la noche.

Como vimos en el posteo anterior, debido a estas condiciones climáticas extremas, estas plantas sufrieron modificaciones en su morfología y fisiología, tanto para acumular mayor cantidad de agua en sus tejidos, como para evitar la deshidratación. De esta manera han logrado sobrevivir.

Si vamos a criar nuestras suculentas en el exterior, tendremos en cuenta las mismas consideraciones para saber en qué sector de nuestro patio, jardín o balcón, ubicar cada planta,  y con qué frecuencia realizar los riegos.

Dentro de las suculentas se encuentran especies que necesitan mucho sol y poca agua, como la mayoría de los cactus con espinas, pero hay algunas variedades como los cactus epífitos que, por ser oriundos de zonas selváticas, requieren un hábitat sombrío y un poco más húmedo.

En cambio muchas suculentas no Cactáceas, como las Echeverias, Graptoverias, Sedums y Crásulas, por mencionar algunas, ya se han adaptado al clima húmedo de Buenos Aires y no solo pueden cultivarse al aire libre, sino que toleran sin problemas las lluvias, incluso durante varios días.

Sin embargo, dentro de estos mismos géneros, también encontramos especies muy delicadas que requieren poco riego y protección del sol directo.

Por último, especies como los cactus Lithops (conocidas como piedras vivas) no necesitan prácticamente nada de riego.


La ubicación


Cuando compramos una planta nueva, en general provienen de viveros, y por lo tanto, hay que tratar de no exponerla directamente al aire libre, sino ir acostumbrándolas paulatinamente para no estresarla.

No hay que ubicar las plantas contra las paredes ya que es en esos lugares es donde más se observa la aparición de plagas como la cochinilla y la arañuela roja.


Macetas y sustrato


No es difícil cultivar estas plantas en macetas, pero hay que tomar ciertos recaudos a la hora de hacerlo, y el primer tema a tener en cuenta es el tipo de maceta y sustrato que vamos a usar.

El sustrato, por decirlo de otro modo, es la tierra que vas a poner en la maceta para plantar o trasplantar los cactus y las suculentas.

Como ya dijimos antes, es necesario que en la medida de lo posible, reproduzcamos las condiciones de vida naturales para las que se han adaptado, y la forma en que obtienen los nutrientes necesarios para su supervivencia.

Por ese motivo no podemos usar tierra negra común para plantarlas, como hacemos con cualquier otra planta, especialmente porque son especialmente sensibles a la humedad excesiva.

No nos olvidemos que provienen de zonas desérticas, donde las condiciones climáticas y del suelo son muy particulares.

Los cactus y las suculentas pueden vivir durante varios meses sin recibir riego, y en cambio podrían sucumbir en pocos días con el exceso de humedad en sus raíces.

Por eso necesitamos usar un sustrato especial, que además de aportar los nutrientes esenciales para que las plantas se puedan desarrollar, tenga una estructura que permita un perfecto drenaje del agua excedente, reteniendo la humedad justa que la planta necesita.

Si plantamos nuestros cactus en tierra negra común, que retiene la humedad en forma excesiva, se van a terminar pudriendo las raíces, y en poco tiempo la planta se va a morir.

El sustrato que utilicemos tiene que estar bien balanceado. Por un lado tiene que estar bien aireado y ser lo suficientemente poroso como para permitir un perfecto drenaje, y por otro lado, tiene que tener cierta consistencia para brindar un buen anclaje a las raíces permitiendo su desarrollo a medida que la planta va creciendo.

Dicho esto, comencemos por el principio:

Las macetas


Cuando se compra un cactus o una suculenta, o cuando se lo cultiva y ya comienza a desarrollarse, lo primero que hay que hacer es cambiarlo de maceta agregando nuevo sustrato.

No importa el tipo de maceta que se va a utilizar. Las macetas pueden ser de terracota, de cemento moldeado, de cerámica o de plástico indistintamente.

Siempre hay que elegir una maceta un poco más grande que la que tiene en el momento que se lo va a trasplantar, ya que suponemos que la planta va a seguir creciendo, y las raíces necesitan más espacio para su desarrollo.

Es recomendable repetir esta operación de cambio de maceta con sustrato nuevo, cada dos o tres años, siempre aumentando un punto el tamaño de la maceta.

Lo más importante de la maceta es que tenga buenos orificios de drenaje. Hay que considerar que muchas macetas se venden sin los orificios y hay que hacerlos antes de utilizarlas.

Una vez que elegimos la maceta adecuada y le hicimos los orificios de drenaje, vamos a llenar el fondo de la misma con piedras partidas o leca, hasta completar un tercio aproximadamente de la altura total de la maceta.

Si la maceta es muy profunda, se pueden poner piedras partidas, y una capa de leca arriba de estas, y recién entonces agregar el sustrato.

Las piedras partidas se pueden conseguir en los corralones de materiales para la construcción, y la leca se puede comprar en cualquier vivero en bolsas de distintos tamaños (a veces también se vende en los corralones)

Si van a dedicarse a cultivar estas plantas, yo les recomiendo tener siempre una bolsa grande de leca, ya que no se deteriora con el tiempo, y la van a utilizar muy a menudo.

La leca, es arcilla expandida, y resulta un material inerte, liviano  y muy estable (por eso también se usa mucho en la construcción)

Son como pequeñas piedritas, livianas y porosas, que van a aportar un perfecto drenaje del exceso de riego y además no van a permitir que se obstruyan los orificios de la maceta.

Una vez que hicimos esto, vamos agregar una capa de sustrato hasta completar la altura de las raíces de la planta que vamos a trasplantar, como para que la base del cactus quede a unos pocos milímetros por debajo del borde de la maceta nueva.


El sustrato


Existen tantas fórmulas de sustratos para Suculentas como aficionados a su cultivo existen. Cada uno tiene su propia receta.

De tantas sugerencias que he visto, y de haber probado muchas de ellas, he elegido mi propia mezcla, fundamentando el uso de cada uno de sus componentes.

El sustrato que vamos a utilizar está compuesto por una mezcla de turba, arcilla (o tierra negra), arena gruesa de río o arena de cuarzo (no usar arena de construcción, ni arena de playa), perlita y piedritas de leca o cantos rodados pequeños, de no más de 5mm de diámetro.

Todos estos componentes se pueden conseguir en bolsas en cualquier vivero, o en la sección de jardinería de cualquier tienda o centro comercial del hogar.

La turba retiene la humedad y los nutrientes esenciales para que la planta pueda crecer, y le proporciona al suelo la acidez necesaria.

La arcilla también tiene la capacidad de ofrecer una gran retención de nutrientes y la arena gruesa, por su parte, mejora el drenaje del riego, y combinada con la arcilla aportan el anclaje necesario para que las raíces puedan sostener la planta.

Finalmente, la perlita, que son como unas bolitas blancas que parecen de telgopor, le otorga porosidad a la mezcla para que se mantenga aireada.

La otra opción, es comprar un sustrato especial para cactus ya preparado, que viene en bolsas de 5 o 10 lts, y que creo que es lo más recomendable si no tienen mucha experiencia.

Yo he utilizado uno de la marca TerrafertilR que es excelente y está muy bien balanceado. Solamente suelo agregarle un poco más de turba, para alivianar un poco la mezcla.

Quizás el mejor consejo sea comenzar a cultivar las especies más sencillas y conocidas con las cuales poder utilizar un sustrato ya preparado como el mencionado, y luego ir haciendo modificaciones en su composición a medida que vamos conociendo nuevas especies y sus requerimientos.


Trasplante


Cuando compramos una suculenta, en general no conocemos su origen, y no sabemos bien si en el vivero donde la cultivaron, han sido cuidadosos con ella. Por eso lo más recomendable es trasplantarla a una nueva maceta con sustrato nuevo.

Para ello vamos a elegir la maceta adecuada preparándola como ya mencionamos antes, y vamos a extraer la planta de su maceta de origen tratando de no lastimar las raíces al eliminar el sustrato adherido a las mismas.

Después vamos a colocar la planta sobre una capa de sustrato en la nueva maceta, y luego completar los espacios presionando suavemente como para que quede firme.

Luego del trasplante no regar durante los primeros 10 días, para permitir que las raíces se desarrollen en busca de la humedad, y para que se puedan cicatrizar las pequeñas heridas que hayan sufrido durante las maniobras del trasplante.

A lo sumo, si fuera necesario, pulverizar la planta con agua pura al anochecer, cada dos o tres días.

Una vez pasados estos primeros días, mojar abundantemente el sustrato, hasta que drene por los orificios de la maceta. Esto va a hacer que el sustrato comience a aportar sus nutrientes y que las raíces comiencen a recogerlos.

Después del riego inicial, solo volver a regar, cuando el sustrato esté completamente seco.


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Este trabajo está dividido en seis artículos que tratan diferentes aspectos:

CACTUS Y SUCULENTAS # 01 – Introducción (este artículo)
CACTUS Y SUCULENTAS # 02 – Especies, familias y géneros
CACTUS Y SUCULENTAS # 03 – Condiciones ambientales
CACTUS Y SUCULENTAS # 04 – Mantenimiento y cuidados
CACTUS Y SUCULENTAS # 05 – Fertilización y control de plagas y enfermedades
CACTUS Y SUCULENTAS # 06 – Reproducción

Haciendo un click sobre el nombre de cada artículo, podrás acceder al mismo. No obstante recomiendo leerlos en orden, desde el primero hasta el último, para conocer todos los detalles.

Más abajo pueden dejar sus comentarios o consultas.


CACTUS y OTRAS SUCULENTAS # 04



Mantenimiento y cuidados


En general, verás que las plantas suculentas necesitan de muy poco mantenimiento para lucir sanas y bellas.

No obstante, en distintas épocas del año es necesario realizar algunas tareas generales que no te van a insumir demasiado tiempo, pero que hay que hacerlas, para que las plantas estén saludables y luzcan hermosas.

Las herramientas


Vas a necesitar unas pocas herramientas para trabajar con estas plantas:

  • Guantes de jardinería
  • Una palita chica y angosta de jardinería
  • Una regadera de 2 Lts.
  • Un pulverizador de agua
  • Una tijera chica de podar
  • Un pincel angosto de pelos blandos y suaves
  • Un cuchillo bien afilado, bisturí o cutter
  • Alcohol fino o Merthiolate incoloro para desinfectar las herramientas



Por otra parte, vas a necesitar unas buenas macetas o jardineras de diferentes tamaños y materiales, unas piedras decorativas, leca, piedra partida o grava, algunos palitos finos o tutores de madera o plástico, un buen sustrato para cactus (lo explicamos en el artículo anterior) y un fertilizante para cactus.


El riego


El riego es el factor clave para tener éxito con estas plantas.

No existe una medida que se pueda sugerir, porque depende mucho de las condiciones en las que se críen, y cada especie tiene requerimientos diferentes.

Los riegos son necesarios cuando el sustrato está seco. Durante el verano se deberá regar aproximadamente una vez por semana.

Sin embargo, durante el otoño/invierno, con una vez al mes será suficiente. Pero si las plantas están en exterior, y llueve periódicamente, es probable que no debas regarlas durante varios meses.

Incluso si las lluvias duran varios días, o se repiten con mucha frecuencia, quizás no sea mala idea que las protejas de algún modo, para que las macetas no se encharquen, y las plantas se pudran por exceso de humedad.

Es importante señalar que si las temperaturas disminuyen considerablemente, es mejor tener la tierra totalmente seca, especialmente si hay heladas durante las noches.

La periodicidad de los riegos va a depender de varios factores:

  • Si las macetas están en el interior o a la intemperie.
  • Si recibe más o menos sol.
  • Si hace más o menos calor.
  • Si llueve mucho o poco.
  • Del tipo de sustrato: los hay más arenosos y secos que otros más compactos.
  • Si la maceta es grande o pequeña, o si es de barro o de plástico (el barro transpira, el plástico, no).


De todos modos, resulta más sencillo de lo que parece. La regla general es regar solamente cuando el sustrato está seco.

Cuando se riegue hay que hacerlo en profundidad hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje.

Después hay que esperar hasta que el sustrato esté completamente seco para repetir el riego.

Para comprobarlo el mejor método es introducir el dedo algunos centímetros y notar si el sustrato está húmedo.

Hay que recordar que la mayoría de las especies suculentas no sufrirán demasiado por la falta de riego durante varios meses, y en cambio podrían sucumbir en pocos días por un exceso de humedad. Estas plantas no toleran los encharcamientos en el sustrato.

El saber regar correctamente es algo que se adquiere con la experiencia y lamentablemente, tras el sacrificio de algunas plantas.


El trasplante


Ya dijimos en artículos anteriores, que cuando compras una suculenta, debes trasplantarla a una maceta un poco más grande, y con sustrato nuevo.

Después de ese trasplante inicial, trasplantaremos los cactus y otras suculentas, cada dos años reemplazando el sustrato por otro nuevo que tenga todos los nutrientes.

El modo correcto para hacer el trasplante es eliminando el sustrato viejo alrededor de las raíces con cuidado, utilizando un palito y aprovechar para inspeccionarlas en busca de plagas o enfermedades.

Esta tarea es muy delicada, y hay que hacerla con mucho cuidado para tratar de no lastimar las raíces.

Si la planta ha aumentado su tamaño, al hacer el trasplante, necesitará una maceta un poco más grande, ya que las raíces necesitarán más espacio para seguir desarrollándose.

Estos trasplantes deben realizarse durante las épocas de primavera y verano. No es recomendable hacer trasplantes durante el invierno.

Cuando hacemos el cambio de maceta y sustrato, aprovecharemos para controlar el estado de las raíces, removemos con cuidado las hojas viejas, controlamos que no haya insectos u otras plagas antes de volver a enmacetar la planta.


La limpieza de hojas y tallos


Cuando llueve, las plantas se riegan en profundidad y la lluvia ayuda a retirar el polvillo que se acumula sobre las hojas favoreciendo la fotosíntesis.

Pero en los meses de verano, cuando las lluvias son más espaciadas, es probable que sea necesario retirar el polvillo superficial de los tallos y hojas con un pincel de pelos finos y suaves, y eventualmente usar un pulverizador con agua para removerlo.

Si vas a pulverizar las plantas, es importante hacerlo en horas de la tarde o noche. Nunca hacerlo durante las horas de sol porque se pueden producir quemaduras en las plantas.


Tareas de mantenimiento en invierno


Con la llegada del frío, la mayoría de las plantas reducen su actividad metabólica y esto no es ajeno a las suculentas.

Durante los meses de invierno no se registrará crecimiento en las plantas. Sin embargo, podemos utilizar esta época para ocuparnos de que la llegada de la primavera las encuentre nutridas y con las defensas altas para retomar su crecimiento y desarrollo, y al estar más fuertes, evitar que el calor agobiante del verano las estrese demasiado.

Podemos aprovechas para hacer limpieza y embellecimiento de los ejemplares, y la remoción de hojas secas y viejas. También limpiar las macetas por afuera, especialmente después de las lluvias.

Para estas tareas vamos a necesitar algunas herramientas adicionales, como alguna pinza chata para retirar las hojas pequeñas que estén muertas, y alguna herramienta con punta muy fina para remover piedritas y pequeñas hojitas que hayan quedado enganchadas entre las espinas de los cactus.


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Este trabajo está dividido en seis artículos que tratan diferentes aspectos:

CACTUS Y SUCULENTAS # 01 – Introducción (este artículo)
CACTUS Y SUCULENTAS # 02 – Especies, familias y géneros
CACTUS Y SUCULENTAS # 03 – Condiciones ambientales
CACTUS Y SUCULENTAS # 04 – Mantenimiento y cuidados
CACTUS Y SUCULENTAS # 05 – Fertilización y control de plagas y enfermedades
CACTUS Y SUCULENTAS # 06 – Reproducción

Haciendo un click sobre el nombre de cada artículo, podrás acceder al mismo. No obstante recomiendo leerlos en orden, desde el primero hasta el último, para conocer todos los detalles.

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CACTUS Y OTRAS SUCULENTAS # 05



Fertilización y control de plagas y enfermedades


Disfrutar de ejemplares sanos y bellos es nuestro objetivo. Para ello es importante recordar que nuestras plantas son seres vivos que requieren nuestra atención a través de un mantenimiento regular y un monitoreo constante que satisfaga sus necesidades básicas y nos mantenga alertas ante cualquier eventualidad.

PLAGAS Y ENFERMEDADES


Las suculentas y los cactus son especialmente sensibles a las cochinillas, sobre todo a las algodonosas. Normalmente se detectan cuando ya hay una población importante y su control es más difícil.

La mejor forma de evitarlas es realizar controles visuales periódicos detallados, incluyendo las raíces. 
Si se detectan hay que tratar inmediatamente con un buen insecticida, repitiendo el tratamiento periódicamente.

Las larvas de mosca negra crecen y se alimentan en los suelos orgánicos húmedos. Son mosquitos pequeños de color oscuro que vuelan poco y tienen un ciclo muy rápido. Depositan los huevos en la tierra, de donde emergen las larvas que se alimentan de materia orgánica y de las raíces de las plantas.
Normalmente el problema se resuelve regando menos, pues la humedad es un factor indispensable del desarrollo de estos insectos.

Cubrir la superficie de la maceta con una capa de grava o leca, también es un buen sistema para evitar esta plaga porque impide a los adultos acceder al sustrato.

En casos extremos se debe recurrir a tratamientos con insecticida especial aplicado en riego.

La araña roja también puede atacar a las suculentas decolorándola. Para su control hay también insecticidas específicos.

PROBLEMAS CON LAS SUCULENTAS


Las suculentas suelen enfermar por problemas de raíces. Es interesante inspeccionar las plantas periódicamente para evitar daños a largo plazo.

Un sistema que funciona es mover el cuello de la planta con cuidado de un lado a otro. Si la planta tiene unas raíces desarrolladas y sanas estará bien fija en el sustrato.

Si, por el contrario, está empezando a perder las raíces la notarás floja y si no tiene raíces se arrancará fácilmente de la maceta.

Otra forma de detectar problemas de raíz es inspeccionar el color de la planta. Cuando las raíces de las suculentas sufren, suele ser debido a problemas de exceso de riego durante su periodo de reposo.

Siempre es más aconsejable regar de menos que de más las suculentas cuando no están en periodo de crecimiento.

Cuando la planta tiene las raíces muy dañadas le cuesta recuperarse. Se aconseja en estos casos eliminar las raíces y hojas muertas y espolvorear cualquier herida con un enraizante natural, que frenará los ataques de hongos que se hayan podido iniciar y favorecerán la producción de nuevas raíces.

Se debe aprovechar este momento para inspeccionar si se encuentran cochinillas y si el substrato está muy húmedo.

A menudo los problemas de los cactus son debidos a que se utilizan sustratos demasiado pesados y poco aireados.

En este caso mejor cambiar el sustrato completamente y mantener las plantas secas hasta que desarrollen nuevas raíces.


Control de plagas


Las principales plagas de las plantas Crasas son las Cochinillas y los Ácaros, pero hay otras que también se pueden presentar esporádicamente. Esta es la lista completa de plagas:


·       Cochinillas (algodonosa o de raíz)
·       Orugas
·       Gusanos de suelo
·       Caracoles y babosas
·       Acaros
·       Pulgones
·       Mosca blanca
·       Saltamontes




Hay que tener en cuenta que los productores de Cactus y demás Suculentas, para reducir costes, hacen pocos tratamientos fitosanitarios.

Se pueden hacer tratamientos preventivos para plagas, una vez por mes, con un buen insecticida para cactus.

Si la plaga ya está presente hay que hacer un tratamiento intensivo durante dos semanas aplicando el producto cada 3 días.

He leído en varios artículos, que diferentes aficionados recomiendan agregar carbón molido en el sustrato, porque dicen que repele las plagas.

La verdad es que no se puede comprobar la efectividad de esta práctica, por lo que me fío mucho más de un buen plaguicida.

Fertilización


Si se trasplantan cada pocos años (recomendable) las suculentas no requieren mucho fertilizante.

Con poco abono estas plantas crecen despacio, aunque si se abonan más el crecimiento será más rápido.

Para respetar el ritmo de crecimiento el abono o fertilización se efectuará solamente cuando las plantas se desarrollan activamente, es decir durante la primavera y el verano.

No es aconsejable fertilizar las plantas durante el invierno, ya que como dijimos antes, las plantas bajan su ritmo metabólico y no crecen, por lo que no necesitan nutrientes, y un exceso podría intoxicarlas.

La fertilización de los cactus es tan importante como el riego, nutrir un cactus para lograr floraciones excelentes o para acelerar el crecimiento, es una cuestión que debe tenerse en cuenta.

Se recomienda utilizar abono o fertilizante especial para cactus y suculentas, rico en fósforo y potasio. El fósforo promueve el crecimiento, y el potasio la floración. El nitrógeno es requerido, pero en cantidades limitadas, porque estimula mucho el crecimiento de la planta, con lo que se aumenta la transpiración de los tejidos.

Los buenos fertilizantes para cactus y suculentas contienen poco nitrógeno, mayormente fósforo y potasio, en el caso de los que estimulan la floración.

La fertilización debe estar siempre relacionada con la temperatura ambiente y el riego necesario.

Si regamos demasiado seguido, debido al calor que seca rápidamente el sustrato, lo conveniente entonces será fertilizar a nuestros cactus más a menudo, ya que el riego también va eliminando los nutrientes naturales del sustrato.

Tampoco es recomendable fertilizar en exceso, porque eso puede dañar nuestras plantas. Nunca se debe agregar más fertilizante del que indica la especificación del producto.

Al finalizar el invierno, cuando las temperaturas empiezan a promediar los 25 grados, ya se puede comenzar el programa de fertilización, que se puede mantener hasta el otoño siguiente, cuando las temperaturas empiezan a bajar.

No es conveniente fertilizar una planta que recientemente haya sido trasplantada con sustrato nuevo. Es recomendable dejar pasar al menos los primeros 30/45 días.


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Este trabajo está dividido en seis artículos que tratan diferentes aspectos:

CACTUS Y SUCULENTAS # 01 – Introducción (este artículo)
CACTUS Y SUCULENTAS # 02 – Especies, familias y géneros
CACTUS Y SUCULENTAS # 03 – Condiciones ambientales
CACTUS Y SUCULENTAS # 04 – Mantenimiento y cuidados
CACTUS Y SUCULENTAS # 05 – Fertilización y control de plagas y enfermedades
CACTUS Y SUCULENTAS # 06 – Reproducción

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